La aventura de ser maestro implica correr riesgos, innovar constantemente, enfrentarse a realidades nada previstas.
En lo personal me sentí muy identificada con el artículo de José M. Steve sobre la “aventura de ser maestro”, en lo que se refiere a sus primeros inicios de clases, toda esa incertidumbre y angustia que sientes de saber si estas haciendo las cosas correctamente.
También hace referencia a los profesores que no fuimos de vocación, como ya lo dije en uno de los foros de la semana pasada, yo no tenia idea de ser profesora. Por azares del destino es que estoy aquí en esta aventura (Sin riesgo de ser malentendida, quiero aclarar que es grandiosa, aprendí realmente a amarla).
Según Steve tenemos dos opciones: Aburrirnos enormemente o vivir con pasión lo que los alumnos descubran cada día. Elijo la segunda opción.
Debemos renovarnos pedagógicamente para no aburrirnos año tras año de dar siempre lo mismo y de la misma manera. Sin embargo, creo que falta cierta motivación a los profesores también, ya que mucho de los compañeros profesores no están comprometidos realmente con su labor de enseñar, ven su trabajo como solo una fuente de ingresos y no como una profesión que exige preparación continua.
Pretendo como dice Steve, ser una “Maestra de Humanidad”, volver la mirada de los alumnos hacia el mundo que los rodea, crearle una inquietud y descubrir que valor tiene lo que va a aprender.
Que podemos hacer para combatir todo este malestar docente?
En lo personal me sentí muy identificada con el artículo de José M. Steve sobre la “aventura de ser maestro”, en lo que se refiere a sus primeros inicios de clases, toda esa incertidumbre y angustia que sientes de saber si estas haciendo las cosas correctamente.
También hace referencia a los profesores que no fuimos de vocación, como ya lo dije en uno de los foros de la semana pasada, yo no tenia idea de ser profesora. Por azares del destino es que estoy aquí en esta aventura (Sin riesgo de ser malentendida, quiero aclarar que es grandiosa, aprendí realmente a amarla).
Según Steve tenemos dos opciones: Aburrirnos enormemente o vivir con pasión lo que los alumnos descubran cada día. Elijo la segunda opción.
Debemos renovarnos pedagógicamente para no aburrirnos año tras año de dar siempre lo mismo y de la misma manera. Sin embargo, creo que falta cierta motivación a los profesores también, ya que mucho de los compañeros profesores no están comprometidos realmente con su labor de enseñar, ven su trabajo como solo una fuente de ingresos y no como una profesión que exige preparación continua.
Pretendo como dice Steve, ser una “Maestra de Humanidad”, volver la mirada de los alumnos hacia el mundo que los rodea, crearle una inquietud y descubrir que valor tiene lo que va a aprender.
Que podemos hacer para combatir todo este malestar docente?
1.- Renovarnos o morir.
2.-Ser humildes con el conocimiento que transmitimos, no humillar jamás, ni hacer sentir menos.
3.-No ceder ante la presión social, la cual puede provoca en el profesor agotamiento y desvaloración. Aunque ha perdido prestigio en la sociedad, el oficio de enseñar no esta degradado.
4.-Ser mas comunicativos e interactuar con los alumnos. Recordar que Alumno y Profesor se complementan. Aprenden día a día juntos uno del otro.
5.-No pretender jamás ser el profesor modelo. (Sólo es un estereotipo).
6.-Reencontrar la pasión por enseñar.
1 comentarios:
Muchas gracias por ella bella reflexión. Vamos a seguir. Dios la bendiga.
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